Usted es el patrón, los gobernantes son sus servidores

Publicado el Por Notimundo
Usted es el patrón, los gobernantes son sus servidores
Usted es el patrón, los gobernantes son sus servidores

Dómina. Por: Esther Quintana Salinas.

Las críticas de la población en general sobre la forma en que se ejerce el poder público en nuestro país son de sobra conocidas. El listado de las “lindezas” que describen ese ejercicio no es para nada edificante: opacidad, corrupción, nepotismo, malversaciones, prevaricaciones, simulación, mentiras…

En una evaluación, por supuesto, la calificación es reprobatoria. Esto ha generado repudio por parte de la ciudadanía a todo cuanto tenga que ver con gobierno, autoridades y poder.

Esta situación debe llevar necesariamente a los mexicanos a replantearnos nuestra actuación frente a los gobernantes. Permanecer como mirones de palo no nos ha favorecido en nada, nuestra renuncia casi expresa a intervenir en los asuntos públicos ha contribuido, de manera importante, al relajamiento de la función pública.

Si no nos interesamos en conocer en tiempo real las decisiones que se toman por parte de quienes nos gobiernan (el por qué se toman y cómo se toman), si no nos ocupamos de estar al tanto de sus funciones, facultades y responsabilidades seguiremos perdidos en el limbo de la desinformación, y eso obra en contra del ciudadano.

Tenemos que leer, obligarnos a conocer el entramado y si no le entendemos pues preguntemos, pero no más silencio.

No continuemos alimentando esa cultura malhadada del conformismo o “valemadrismo”, como dice mi amiga Laurita.

La realidad del día a día se encarga de exhibir el separatismo –al alza– entre los gobernantes y los gobernados; la desconfianza es manifestación perenne de la ausencia de vínculos entre unos y otros. Gobernadores de todos los colores presos o perseguidos por el saqueo de fondos públicos; alcaldes imputados; responsables de finanzas en entredicho por una mala gestión económica de dinero público.

Exdiputados, exsenadores acusados de desvíos.

Así como decisiones de carácter político partidista revestidas de aparente legalidad que suman al rechazo; contrataciones fraudulentas; subvenciones irregulares.

Información sesgada e incompleta, cuando no muchas veces oculta y apartada del conocimiento de la ciudadanía; ejemplos todos de un desencuentro que se agudiza y que en nada beneficia al fortalecimiento de un régimen democrático ni de las instituciones gubernamentales.

Seguimos inmersos en las prácticas amañadas de un sistema obsoleto, cuyos beneficiarios se niegan a dejarlo morir, obvio.

El modelo de administración pública se resiste al cambio, es de una lentitud exasperante, deleznable con la población porque la autoridad es sorda a sus demandas adrede, aunque haga como que escucha, pero es una tapia.

La gestión pública es una actividad humana y como tal es susceptible de mejorar, pero se necesita voluntad para acceder a ello, y eso es lo que no se prodiga como debiera.

Las reformas que se han dado en la materia han sido más producto de la presión que de la voluntad política, esa es la verdad. Pero las reformas ahí están, démonos el tiempo para conocer las herramientas de participación en la gestión pública.

Fiscalizar al poder es uno de los mejores instrumentos de prevención y de depuración de responsabilidades, aunque el aparato (pagado con largueza de nuestros impuestos por el propio gobierno, a través de los medios de comunicación que a ello se prestan) constituya un incordio, ahí va caminando porque al quite, como se dice coloquialmente, han surgido otras alternativas que interconectan al individuo con el suceso:

Las redes sociales que se extienden en el mundo cibernético y para las que ya el sistema también halló como desvirtuar con las llamados fake news –que no es más que la manipulación del público con noticias falsas y manejadas desde la web.

Circulan con velocidad, potencia y a muy bajo costo de producción.

Cabe subrayar que no son un invento de la era digital, desde tiempos inmemoriales los gobiernos populistas han recurrido al engaño a la población para manipularla.

Por eso es importante ir a la información que se publica en las páginas electrónicas de los propios gobiernos y compulsar lo que ahí se afirma con la realidad.

Entérese de los programas que presentan las administraciones públicas, con la finalidad de crear vínculos con usted, y súmese a los que sean de su interés; conviértase en fiscalizador de sus servidores públicos, usted es el dueño de la casa, tiene todo el derecho del mundo a estar enterado de cómo atienden su propiedad.

También tiene derecho a proponer soluciones, verbi gratia, para el equipamiento urbano porque nadie mejor que usted conoce la realidad de su ciudad, porque usted VIVE ahí, y la autoridad tiene la obligación de enseñarse a escucharlo y resolver con eficiencia y eficacia.

En próximas entregas estaré compartiéndole los programas de vinculación con la sociedad –que el gobierno municipal de Saltillo ofrece– para que usted elija su participación activa en los asuntos que, sin duda alguna, le competen como dueño de la casa que es.

@estherquintanas