Anaya jugando al populismo y al olvido

Publicado el Por Notimundo
Anaya jugando al populismo y al olvido

Los numeritos. Por: Enrique Campos Suárez.

El logotipo de Ricardo Anaya pasa del blanco y azul, del PAN, al amarillo y negro, del PRD, lo que acaba por demostrar la incongruencia ideológica de esa mixtura.

Las posturas populistas y de esa izquierda “a la mexicana” que empieza a adoptar el precandidato presidencial de origen panista son razón suficiente para que muchos simpatizantes de ese partido ubicado a la derecha duden de sus preferencias electorales.

No hay ninguna duda que ha sido Andrés Manuel López Obrador, y sus casi dos décadas de discurso populista, quien ha devaluado la posibilidad de hablar al electorado con ofertas congruentes.

Y mientras unos pasan del populismo al mesianismo de proponer el perdón y la liberación de los delincuentes, el precandidato del blanco-azul-amarillo-negro y motas naranjas (un arcoíris) se trepa al discurso simplón que promete acciones de gobierno que no tienen sustento en la realidad económica.

Ya a estas alturas el mundo tiene claro que el populismo es de derecha y de izquierda, y que hay ejemplos como el de Donald Trump que nos indican que este tipo de personajes iluminados están dispuestos a cumplir sus promesas, sin importar los daños que ello implique.

Hoy las fronteras se han borrado y llueven los planteamientos dulces al oído de las mayorías, pero aberrantes para quien tiene un poco de sentido común. Y con las evidencias de que los Chávez, los Maduro, los Trump no sólo amenazan con lo peor, también lo cumplen.

Aumentar salarios sin importar la inflación.

Implementar una renta universal a los nacidos en México sin respetar el equilibrio presupuestal, negar las reformas estructurales que privilegian el libre mercado (como lo propuso siempre el PAN) y abogar por el dispendio de recursos públicos en las gasolinas son algunas de las visiones que hoy anulan el tradicional equilibrio del que gozaban los electores con una visión de derecha, así fuera “a la mexicana”.

El PAN está roto por dentro por las ambiciones de poder, pero hacia fuera la pérdida de simpatizantes es evidente ante la falta de un proyecto congruente de nación.

Una estrategia de baja calaña de Anaya, contraria a lo pregonado por su partido de origen, es negar no sólo la importancia, sino la autoría de la reforma energética. Podía quejarse de la aberrante reforma fiscal, pero ésa salió con el respaldo de sus nuevos socios perredistas, y no les va a pegar.

Pero negar en su discurso electoral lo que está registrado en las minutas legislativas y en la historia no sirve sino para mostrar la incongruencia del personaje.

Y más allá del daño que se quiera autoinfligir jugando al olvido colectivo, el daño lo provoca a estos cambios estructurales que han sido de difícil aplicación, pero que sin duda marcarán un despegue económico importante para este país durante la siguiente década.

Lo que hace el neopopulista del arcoíris es alimentar al verdadero monstruo, aquél que ha demostrado tener una paciencia de décadas y que acecha con el verdadero retroceso.