Aguirre y otros no deben ser candidatos

Publicado el Por Notimundo
Aguirre y otros no deben ser candidatos
Aguirre y otros no deben ser candidatos

Política y Poder. Por: José Nava Mosso.

La renuncia del exgobernador Ángel Aguirre Rivero a su pretensión de ser candidato a diputado federal por el octavo distrito, con sede en la Costa Chica, seguramente ayudará a serenar el encono electoral; pero  ese mismo ejemplo lo deben tomar diversos aspirantes a candidatos de otros partidos políticos, como Manuel Añorve Baños del PRI, Félix Salgado Macedonio de Morena, Bernardo Ortega Jiménez del PRD, otros aspirantes a postulantes en la Región de Tierra Caliente,  Costa Grande y parte de la Montaña Baja.

Los dirigentes de los partidos políticos no deben ni siquiera tenerlos como militantes, mucho menos como candidatos a representantes populares; ellos pueden decir que la ley no se los impide, lo cierto es que este tipo de personajes se convierten en una agresión para la propia población.

Aguirre Rivero, a pesar de cumplir los requerimientos jurídicos y legales ante el INE, su decisión de no aspirar a ser candidato fue de madurez política ante las manifestaciones de padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos.

La frustración del arranque de su precampaña el pasado 27 de diciembre en Ayutla de Los Libres, detonó la molestia e inconformidad de diversos sectores de la población, que se hicieron palpables en medios locales y nacionales. La medida seguramente abona a crear mejores condiciones en el proceso electoral.

El Instituto Nacional Electoral (INE) y el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC), junto con partidos políticos, los tres niveles de gobierno y corporaciones policiacas, no deben ser cómplices en la designación de candidatos relacionados con la delincuencia organizada, acusados de actos de corrupción y de otro tipo de perversidades. Deben tener mucho cuidado y cuidar que este tipo de personajes nos gobiernen en Guerrero.

LIMPIA POLICÍACA

La desaparición y ejecución de dos jóvenes en Chilpancingo encendió las alarmas, sobre todo porque, más allá de la muerte y el dolor de sus familias, lo más condenable, es la participación de policías municipales en este doble crimen.  Quedó demostrado por declaraciones de los testigos, que fueron los propios uniformados los que entregaron a los muchachos a la delincuencia organizada.

Lo que provocó, que más de 100 policías estén siendo investigados para determinar la participación en este doble crimen que enlutó una vez más a familias de Chilpancingo. La detención de un policía municipal no debe ser la bandera sobre el esclarecimiento de este delito.

De acuerdo, a lo narrado por las propias familias en la capital, el actuar o colusión de los uniformados con bandas delincuenciales, no es un asunto nuevo, se había convertido en una práctica recurrente, es momento de que los tres niveles de gobierno realicen una investigación a fondo y extirpen toda la podredumbre que hay en la Policía Municipal de Chilpancingo. Para trabajar se necesita valor.