La “maravilla” del retroceso en Acapulco

Publicado el Por Notimundo
La “maravilla” del retroceso en Acapulco
La “maravilla” del retroceso en Acapulco

Médula. Por Jesús Lépez Ochoa

La “maravilla” del retroceso en Acapulco  Médula. Por Jesús Lépez Ochoa  Preocupa que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público haya reprobado por primera vez en la historia a Acapulco en la aplicación del presupuesto con base en resultados, lo cual quiere decir claramente que el dinero de los ciudadanos no se aplica de la manera correcta.  También Ometepec resultó de los menos favorecidos en la calificación, sin embargo los recursos federales que se le asignan no son nada comparados con los 905 millones de pesos que recibirá Acapulco este año.  Son los dos únicos municipios guerrerenses tomados en cuenta para ese diagnóstico y ambos reprobaron.  Lo relevante es que en comparación con el año 2015 cuando Evodio Velázquez Aguirre recibió la administración de Acapulco de manos del gobierno que compartieron Luis Walton Aburto y Luis Uruñuela Fey, ese indicador que analiza transparencia, adquisiciones y un manejo adecuado del  dinero público cayó 30 puntos.  El manejo del presupuesto del municipio empeoró a tal grado que por primera vez Acapulco apareció en color rojo y ya no en amarillo. Esta “maravilla” la hizo Evodio Velázquez en sólo año y medio.  Claro, si se toma en cuenta sus frecuentes viajes al extranjero y al Comité Ejecutivo Nacional de su partido, así como la distracción permanente de sus funcionarios en andar en el debate de las redes sociales unos, en escribir columnas anónimas en sus propios medios de comunicación otros, y que apuesta más a sus brigadas amarillas que a resolver los problemas de fondo de un Acapulco con basureros y baches por todos lados ¿cómo se podía esperar que aplicara el presupuesto donde genere resultados para la gente? Era mucho pedir.  Por cierto que a algunos de esos funcionarios agazapados en pseudónimos los pone a practicar lo que se ha convertido su deporte favorito, atacar al gobernador Héctor Astudillo Flores sin importar que le ha resuelto sus problemas financieros al alcalde perredista, a quien ha sacado de problemas desde que asumió la alcaldía y recibe en “agradecimiento” patadas bajo la mesa e intrigas.  No es nada sano que el alcalde del municipio más grande, con mayor presupuesto y también el más inseguro en todo el país y el segundo con más violencia en el mundo, se ocupe en soñar una reelección cuando al menos en la zona rural la gente ya le expresó su repudió y su partido el PRD ha perdido casi todas las comisarías.  Obnubilado por el poder es incapaz de leer estos mensajes e incluso, respondió con desdén al exhorto que le hizo el Congreso del Estado a propuesta del diputado Samuel Reséndiz Nava por la vergonzante calificación que le puso Hacienda, y que exhibe a su administración como la que peor manejo del presupuesto ha tenido.  Lejos de tomarlo en serio, trató de minimizar diciendo que el exhorto es por motivos políticos y que está dispuesto a explicarlo a los diputados en una reunión, pero no en una comparecencia, lo que revela una vez más que no tiene claro dónde está parado ya que es facultad del Congreso llamarlo a comparecer si el caso lo amerita.  En conclusión no hay esperanza de que Evodio Velázquez entre en razón, el Ayuntamiento de Acapulco es un cuarto de guerra, casa de campaña, café Internet y muchas cosas más, menos el centro de una administración pública responsable, transparente y con resultados que debería ser.

    Jesús Lépez Ochoa

Preocupa que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público haya reprobado por primera vez en la historia a Acapulco en la aplicación del presupuesto con base en resultados, lo cual quiere decir claramente que el dinero de los ciudadanos no se aplica de la manera correcta.

También Ometepec resultó de los menos favorecidos en la calificación, sin embargo los recursos federales que se le asignan no son nada comparados con los 905 millones de pesos que recibirá Acapulco este año.

Son los dos únicos municipios guerrerenses tomados en cuenta para ese diagnóstico y ambos reprobaron.

Lo relevante es que en comparación con el año 2015 cuando Evodio Velázquez Aguirre recibió la administración de Acapulco de manos del gobierno que compartieron Luis Walton Aburto y Luis Uruñuela Fey, ese indicador que analiza transparencia, adquisiciones y un manejo adecuado del  dinero público cayó 30 puntos.

El manejo del presupuesto del municipio empeoró a tal grado que por primera vez Acapulco apareció en color rojo y ya no en amarillo. Esta “maravilla” la hizo Evodio Velázquez en sólo año y medio.

Claro, si se toma en cuenta sus frecuentes viajes al extranjero y al Comité Ejecutivo Nacional de su partido, así como la distracción permanente de sus funcionarios en andar en el debate de las redes sociales unos, en escribir columnas anónimas en sus propios medios de comunicación otros, y que apuesta más a sus brigadas amarillas que a resolver los problemas de fondo de un Acapulco con basureros y baches por todos lados ¿cómo se podía esperar que aplicara el presupuesto donde genere resultados para la gente? Era mucho pedir.

Por cierto que a algunos de esos funcionarios agazapados en pseudónimos los pone a practicar lo que se ha convertido su deporte favorito, atacar al gobernador Héctor Astudillo Flores sin importar que le ha resuelto sus problemas financieros al alcalde perredista, a quien ha sacado de problemas desde que asumió la alcaldía y recibe en “agradecimiento” patadas bajo la mesa e intrigas.

No es nada sano que el alcalde del municipio más grande, con mayor presupuesto y también el más inseguro en todo el país y el segundo con más violencia en el mundo, se ocupe en soñar una reelección cuando al menos en la zona rural la gente ya le expresó su repudió y su partido el PRD ha perdido casi todas las comisarías.

Obnubilado por el poder es incapaz de leer estos mensajes e incluso, respondió con desdén al exhorto que le hizo el Congreso del Estado a propuesta del diputado Samuel Reséndiz Nava por la vergonzante calificación que le puso Hacienda, y que exhibe a su administración como la que peor manejo del presupuesto ha tenido.

Lejos de tomarlo en serio, trató de minimizar diciendo que el exhorto es por motivos políticos y que está dispuesto a explicarlo a los diputados en una reunión, pero no en una comparecencia, lo que revela una vez más que no tiene claro dónde está parado ya que es facultad del Congreso llamarlo a comparecer si el caso lo amerita.

En conclusión no hay esperanza de que Evodio Velázquez entre en razón, el Ayuntamiento de Acapulco es un cuarto de guerra, casa de campaña, café Internet y muchas cosas más, menos el centro de una administración pública responsable, transparente y con resultados que debería ser.

 

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